Living with Shine

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4.10.07

Por eso

Por Carlos G. Muñiz.

No quiero abrir los ojos, porque sé que en la noche te fuiste, y sacaste tus ropas y te llevaste al gato René, y mis ojos están cerrados, haciéndose los ajenos a tu mitad fría de la cama, sin posibilidad de sobornos, sin ganas de tener nada, más que los ojos cerrados.

Quisiera contarte mi sueño de hoy, pero seguramente cuando abra los ojos y la imagen vacío que comienza a dejar sea fulminante y definitiva, entonces saldré y a cualquiera que pase le diré por favor puedo platicarle mi sueño. Y oídos extraños escucharán con la prisa de los que no entienden, y así tu lugar estará más vacante que nunca.

No puedo comprender qué fuerza fue la que me hizo resistir esos sonidos, y saber que tu valentía también era poca como para salir y escapar cuando yo durmiera, ni el mundo que sentía cayendo en mis párpados, porque ni siquiera te vi por última vez, escuchaba tus pasos en la cocina, tratando de no pisar los tres periódicos atrasados, los tres muertos de noticias que nunca te importaron, y tal vez lo que más duela es que tú siempre llorabas en silencio, para que yo no te escuchara y no te preguntara y no te acompañara, pero esta vez, sollozo tras brazada en tus lágrimas, los sonidos eran todos los vasos que rompiste, las maldiciones por quemaduras inexperta, la basura podrida en la cocina descuidada por amor. Y lloraste y yo no te podía escuchar, por eso no abrí los ojos, porque sé que no estás aquí, porque no quiero mojar las sábanas, no quiero invadir la sequedad que inauguraste hoy. Ni siquiera quiero estirar el brazo, porque se detendrá en el aire, a unos milímetros de donde solías estar, y caerá, y luego estaré más solo que nunca. Por eso no quiero abrir los ojos, no debo, para pensar que saliste a comprar el café y las tostadas y el pan y los cigarrillos y las dalias. Porque así puedo pensar que estoy intacto, dormido, para no pensar los porqués, si vas a acordarte de mí con los ojos abiertos o con los ojos cerrados, porque así me voy a quedar, hasta que regreses, o una de esas casualidades maravillosas pasen.